Hasta el lugar llegó el alcalde Luis Reveliño Alarcón, quien hizo efectiva la entrega del decreto de clausura en cumplimiento de la ordenanza vigente. En el procedimiento participaron funcionarios de los departamentos de Obras, Rentas y Seguridad Pública, además de personal de Carabineros. Desde el municipio señalaron que esta medida busca resguardar el cumplimiento de la normativa, además de proteger el entorno natural y los cauces del río que forman parte del patrimonio ambiental de la comuna.
La comuna de Teno se vistió de gala para recibir una de las noticias más esperadas por los regantes de la zona central: la inauguración oficial del Tranque Santa Ana. Esta obra de acumulación representa un escudo directo contra la megasequía, permitiendo a los agricultores locales gestionar de manera eficiente el recurso hídrico y asegurar la producción de alimentos en una de las zonas más fértiles del país. Pero el anuncio no quedó solo en infraestructura. En un despliegue de apoyo estatal sin precedentes, la CNR hizo entrega de bonificaciones que suman casi 9 mil millones de pesos destinados exclusivamente a la Región del Maule. Estos fondos permitirán financiar nuevos proyectos de tecnificación, revestimiento de canales y obras de acumulación, beneficiando a cientos de pequeños y medianos productores desde Curicó hasta Cauquenes. El Maule: El corazón del riego en Chile Con esta millonaria entrega, la región reafirma su liderazgo agrícola a nivel nacional. Las autoridades destacaron que el Maule es la zona que más recursos capta de la Ley de Riego, lo que se traduce en: Mayor seguridad hídrica: Menos pérdida de agua por filtración en canales. Tecnología de punta: Sistemas de riego por goteo y telemetría para un uso gota a gota. Resiliencia climática: Infraestructura preparada para los desafíos del cambio climático. Voces del campo Durante la ceremonia, los regantes beneficiados destacaron que este tipo de inversiones le devuelven la vida al campo, permitiendo proyectar las cosechas con mayor certeza. Por su parte, los representantes de la CNR enfatizaron que el objetivo es democratizar el acceso al agua, priorizando proyectos que integren a la agricultura familiar campesina y organizaciones de usuarios de aguas. Esta inauguración en Teno marca un antes y un después en la infraestructura hídrica local, consolidando al Maule como una región que no solo produce, sino que innova para proteger su recurso más preciado: el agua.
En una jornada clave para la soberanía alimentaria y el desarrollo rural del país, el Gobierno dio inicio oficial a las obras del futuro Embalse Zapallar, ubicado en la Región de Ñuble. Esta megaestructura, largamente anhelada por las comunidades locales, permitirá almacenar recursos hídricos para asegurar el riego de unas 10 mil hectáreas agrícolas. El proyecto tiene como objetivo central mitigar los efectos de la escasez hídrica y entregar seguridad de riego a miles de pequeños y medianos productores de las comunas de San Carlos y San Fabián, quienes dependen de la disponibilidad de agua para el éxito de sus cosechas. La construcción del embalse representa una inversión estratégica del Estado que no solo busca mejorar la productividad agrícola, sino también generar empleo y dinamizar la economía local durante su fase de ejecución. Las autoridades del Ministerio de Agricultura destacaron que esta obra es parte de un plan integral de infraestructura pública diseñado para adaptar el campo chileno a los desafíos del cambio climático. Con una mayor capacidad de regulación del agua, se espera que la zona pueda diversificar sus cultivos y mejorar la calidad de los productos que llegan tanto al mercado nacional como internacional. Además del beneficio productivo, el proyecto del Embalse Zapallar contempla medidas de mitigación ambiental y un trabajo constante con las organizaciones de usuarios de agua de la zona. Con la puesta en marcha de esta infraestructura, la Región de Ñuble da un paso gigante en su consolidación como potencia agroalimentaria, garantizando que el recurso hídrico se gestione de manera eficiente y equitativa para las próximas generaciones de agricultores. El inicio de estas obras marca un hito de descentralización y apoyo directo al mundo rural en el corazón de la zona centro-sur de Chile.
La Región del Biobío inició el año 2026 con cifras excepcionales en su sector pesquero, logrando un incremento del 58% en sus exportaciones durante el mes de enero en comparación con el mismo periodo del año anterior. De acuerdo con el último informe de ProChile, este desempeño positivo estuvo liderado principalmente por la alta demanda de productos del mar en el continente africano, donde el jurel chileno se ha consolidado como un producto estratégico. Mercados como Costa de Marfil y Burkina Faso registraron aumentos exponenciales en la recepción de estos envíos, reflejando una exitosa expansión de la oferta pesquera regional en nuevos destinos internacionales. Este repunte en el sector pesca y acuicultura contrasta con la caída observada en otros rubros tradicionales de la región, como el forestal, posicionando a la industria pesquera como uno de los principales motores de la economía maulina en este arranque de año. Las autoridades destacaron que este resultado es fruto de la diversificación estratégica de las empresas locales, que han logrado dar mayor valor agregado a sus productos y capturar oportunidades en mercados de consumo humano directo. El jurel, en particular, alcanzó niveles de crecimiento superiores al 100% a nivel nacional, siendo la Región del Biobío el epicentro de esta operación exportadora. Desde ProChile enfatizaron que estas cifras no solo representan un alivio para la balanza comercial regional, sino que también confirman la competitividad y resiliencia de la pesca industrial y artesanal de la zona. Las proyecciones para los próximos meses se mantienen optimistas, siempre que se mantenga la estabilidad en las rutas comerciales y la demanda sostenida en mercados emergentes. Con este histórico crecimiento del 58%, la Región del Biobío reafirma su rol protagónico en la exportación de bienes no tradicionales y su capacidad de conquistar nuevos horizontes comerciales en el mapa global.
La compañía China Railway Construction Corporation (CRCC) inició un proceso de reclamación ante el Panel Técnico de Concesiones en medio de un conflicto con el Ministerio de Obras Públicas (MOP) por el proyecto de mejoramiento de la Ruta 5 en el tramo Talca–Chillán, una de las iniciativas viales más relevantes para la zona centro sur del país. La empresa sostiene que modificaciones introducidas durante la tramitación y demoras en definiciones técnicas habrían alterado las condiciones bajo las cuales fue adjudicada la concesión, generando un escenario que califica como financieramente inviable. De acuerdo con la presentación realizada, la firma solicita el reconocimiento de costos adicionales cercanos a los 142 millones de dólares, monto que según argumenta se originaría en ajustes no contemplados inicialmente, mayores exigencias de obra y efectos derivados de la extensión de plazos. El proyecto, que contempla una inversión de gran envergadura e incluye infraestructura como puentes, enlaces y obras complementarias, habría visto desplazadas sus fechas estimadas de inicio respecto de la planificación original. La controversia abre un nuevo foco de tensión en materia de concesiones, considerando la relevancia estratégica de la ruta para la conectividad entre las regiones del Maule y Ñuble, además de su impacto en el transporte de carga y la movilidad interurbana. Mientras el proceso continúa en instancias técnicas, el resultado de la disputa podría incidir tanto en los tiempos de ejecución como en las condiciones económicas del contrato, elementos clave para el desarrollo de una obra esperada por años en la zona.
Hasta el lugar llegó el alcalde Luis Reveliño Alarcón, quien hizo efectiva la entrega del decreto de clausura en cumplimiento de la ordenanza vigente. En el procedimiento participaron funcionarios de los departamentos de Obras, Rentas y Seguridad Pública, además de personal de Carabineros. Desde el municipio señalaron que esta medida busca resguardar el cumplimiento de la normativa, además de proteger el entorno natural y los cauces del río que forman parte del patrimonio ambiental de la comuna.
La comuna de Teno se vistió de gala para recibir una de las noticias más esperadas por los regantes de la zona central: la inauguración oficial del Tranque Santa Ana. Esta obra de acumulación representa un escudo directo contra la megasequía, permitiendo a los agricultores locales gestionar de manera eficiente el recurso hídrico y asegurar la producción de alimentos en una de las zonas más fértiles del país. Pero el anuncio no quedó solo en infraestructura. En un despliegue de apoyo estatal sin precedentes, la CNR hizo entrega de bonificaciones que suman casi 9 mil millones de pesos destinados exclusivamente a la Región del Maule. Estos fondos permitirán financiar nuevos proyectos de tecnificación, revestimiento de canales y obras de acumulación, beneficiando a cientos de pequeños y medianos productores desde Curicó hasta Cauquenes. El Maule: El corazón del riego en Chile Con esta millonaria entrega, la región reafirma su liderazgo agrícola a nivel nacional. Las autoridades destacaron que el Maule es la zona que más recursos capta de la Ley de Riego, lo que se traduce en: Mayor seguridad hídrica: Menos pérdida de agua por filtración en canales. Tecnología de punta: Sistemas de riego por goteo y telemetría para un uso gota a gota. Resiliencia climática: Infraestructura preparada para los desafíos del cambio climático. Voces del campo Durante la ceremonia, los regantes beneficiados destacaron que este tipo de inversiones le devuelven la vida al campo, permitiendo proyectar las cosechas con mayor certeza. Por su parte, los representantes de la CNR enfatizaron que el objetivo es democratizar el acceso al agua, priorizando proyectos que integren a la agricultura familiar campesina y organizaciones de usuarios de aguas. Esta inauguración en Teno marca un antes y un después en la infraestructura hídrica local, consolidando al Maule como una región que no solo produce, sino que innova para proteger su recurso más preciado: el agua.
En una jornada clave para la soberanía alimentaria y el desarrollo rural del país, el Gobierno dio inicio oficial a las obras del futuro Embalse Zapallar, ubicado en la Región de Ñuble. Esta megaestructura, largamente anhelada por las comunidades locales, permitirá almacenar recursos hídricos para asegurar el riego de unas 10 mil hectáreas agrícolas. El proyecto tiene como objetivo central mitigar los efectos de la escasez hídrica y entregar seguridad de riego a miles de pequeños y medianos productores de las comunas de San Carlos y San Fabián, quienes dependen de la disponibilidad de agua para el éxito de sus cosechas. La construcción del embalse representa una inversión estratégica del Estado que no solo busca mejorar la productividad agrícola, sino también generar empleo y dinamizar la economía local durante su fase de ejecución. Las autoridades del Ministerio de Agricultura destacaron que esta obra es parte de un plan integral de infraestructura pública diseñado para adaptar el campo chileno a los desafíos del cambio climático. Con una mayor capacidad de regulación del agua, se espera que la zona pueda diversificar sus cultivos y mejorar la calidad de los productos que llegan tanto al mercado nacional como internacional. Además del beneficio productivo, el proyecto del Embalse Zapallar contempla medidas de mitigación ambiental y un trabajo constante con las organizaciones de usuarios de agua de la zona. Con la puesta en marcha de esta infraestructura, la Región de Ñuble da un paso gigante en su consolidación como potencia agroalimentaria, garantizando que el recurso hídrico se gestione de manera eficiente y equitativa para las próximas generaciones de agricultores. El inicio de estas obras marca un hito de descentralización y apoyo directo al mundo rural en el corazón de la zona centro-sur de Chile.
La Región del Biobío inició el año 2026 con cifras excepcionales en su sector pesquero, logrando un incremento del 58% en sus exportaciones durante el mes de enero en comparación con el mismo periodo del año anterior. De acuerdo con el último informe de ProChile, este desempeño positivo estuvo liderado principalmente por la alta demanda de productos del mar en el continente africano, donde el jurel chileno se ha consolidado como un producto estratégico. Mercados como Costa de Marfil y Burkina Faso registraron aumentos exponenciales en la recepción de estos envíos, reflejando una exitosa expansión de la oferta pesquera regional en nuevos destinos internacionales. Este repunte en el sector pesca y acuicultura contrasta con la caída observada en otros rubros tradicionales de la región, como el forestal, posicionando a la industria pesquera como uno de los principales motores de la economía maulina en este arranque de año. Las autoridades destacaron que este resultado es fruto de la diversificación estratégica de las empresas locales, que han logrado dar mayor valor agregado a sus productos y capturar oportunidades en mercados de consumo humano directo. El jurel, en particular, alcanzó niveles de crecimiento superiores al 100% a nivel nacional, siendo la Región del Biobío el epicentro de esta operación exportadora. Desde ProChile enfatizaron que estas cifras no solo representan un alivio para la balanza comercial regional, sino que también confirman la competitividad y resiliencia de la pesca industrial y artesanal de la zona. Las proyecciones para los próximos meses se mantienen optimistas, siempre que se mantenga la estabilidad en las rutas comerciales y la demanda sostenida en mercados emergentes. Con este histórico crecimiento del 58%, la Región del Biobío reafirma su rol protagónico en la exportación de bienes no tradicionales y su capacidad de conquistar nuevos horizontes comerciales en el mapa global.
La compañía China Railway Construction Corporation (CRCC) inició un proceso de reclamación ante el Panel Técnico de Concesiones en medio de un conflicto con el Ministerio de Obras Públicas (MOP) por el proyecto de mejoramiento de la Ruta 5 en el tramo Talca–Chillán, una de las iniciativas viales más relevantes para la zona centro sur del país. La empresa sostiene que modificaciones introducidas durante la tramitación y demoras en definiciones técnicas habrían alterado las condiciones bajo las cuales fue adjudicada la concesión, generando un escenario que califica como financieramente inviable. De acuerdo con la presentación realizada, la firma solicita el reconocimiento de costos adicionales cercanos a los 142 millones de dólares, monto que según argumenta se originaría en ajustes no contemplados inicialmente, mayores exigencias de obra y efectos derivados de la extensión de plazos. El proyecto, que contempla una inversión de gran envergadura e incluye infraestructura como puentes, enlaces y obras complementarias, habría visto desplazadas sus fechas estimadas de inicio respecto de la planificación original. La controversia abre un nuevo foco de tensión en materia de concesiones, considerando la relevancia estratégica de la ruta para la conectividad entre las regiones del Maule y Ñuble, además de su impacto en el transporte de carga y la movilidad interurbana. Mientras el proceso continúa en instancias técnicas, el resultado de la disputa podría incidir tanto en los tiempos de ejecución como en las condiciones económicas del contrato, elementos clave para el desarrollo de una obra esperada por años en la zona.